Explora las estructuras y redes reales de un cerebro humano, y mira qué relación tienen con lo que vives cada día. El brillo de cada zona es la fuerza real de la evidencia: si brilla poco, es porque la ciencia sabe poco.
Lo que estás girando no es un dibujo. Es la forma promedio de cerebros humanos reales, medida con resonancia magnética y publicada en atlas científicos que cualquiera puede revisar.
Se construyó en tres capas, y cada una viene de un lugar distinto.
La superficie y la posición de cada estructura vienen del espacio MNI152, el sistema de coordenadas estándar de la neurociencia: un promedio construido a partir de cientos de resonancias de personas reales. Es el mismo mapa de referencia que usan los laboratorios del mundo para poder comparar resultados entre sí — cuando un estudio dice «encontramos actividad en tal coordenada», habla en este idioma.
De ese volumen se generaron las superficies 3D que ves, y se verificaron contra las coordenadas publicadas para que cada estructura quedara donde de verdad está.
Las redes de la corteza (visual, atención, control ejecutivo, saliencia, límbica…) vienen del trabajo de Yeo, Krienen, Sepulcre y colaboradores, publicado en Journal of Neurophysiology en 2011. Ese equipo analizó la actividad cerebral en reposo de 1.000 adultos sanos y descubrió que la corteza se organiza sola en un puñado de redes que trabajan juntas. No las dibujó nadie: salieron de los datos.
Las estructuras profundas —núcleo caudado, putamen, amígdala, hipocampo, tálamo— vienen del atlas Harvard-Oxford, construido a partir de resonancias de personas reales segmentadas a mano por anatomistas.
El cerebelo viene de una máscara derivada del atlas de FreeSurfer, la herramienta más usada del mundo para segmentar cerebros.
Esta es la capa que hicimos nosotros, y es la que hay que mirar con más honestidad.
Cada síntoma cotidiano —«no me puedo quedar quieto», «me desconecto sin querer», «siento todo con mucha intensidad»— se conectó con las zonas cerebrales que la literatura científica asocia a ese fenómeno. Cada ficha declara qué estudio lo respalda, con cuántas personas, y de qué tamaño fue el efecto.
Y hace algo que casi nunca se hace: cuando la evidencia es débil o no existe, lo dice. El brillo de cada zona no es decoración. Es la fuerza real de la evidencia:
Si una zona brilla poco, es porque la ciencia sabe poco. No porque el diseño lo decidiera.
| Capa | Fuente | Licencia |
|---|---|---|
| Redes funcionales de la corteza | Yeo BT, Krienen FM, Sepulcre J, et al. J Neurophysiol. 2011;106(3):1125-1165 — vía CBIG | MIT |
| Estructuras subcorticales | Atlas Harvard-Oxford | CC BY-SA 4.0 |
| Cerebelo | LooseCerebellumMask (CBIG), derivada del atlas GCA de FreeSurfer | MIT |
| Espacio de referencia | MNI152 2 mm | — |
Superficies generadas con marching cubes y verificadas contra coordenadas publicadas.
Todo lo que viste arriba es un cerebro real: forma, proporciones y ubicación vienen de resonancia magnética. Debajo de este punto ya no hay imágenes reales. Una resonancia distingue detalles de alrededor de 1 milímetro. Una sinapsis mide unos 20 nanómetros: cincuenta mil veces más pequeña. Ningún aparato fotografía las dos cosas a la vez. Lo que sigue es un esquema construido a partir de literatura científica, no una imagen de un cerebro.
El punto donde una neurona le habla a la siguiente. Esta parte es fisiología establecida: no está en discusión. Elige un paso y se ilumina la pieza que le toca.
ESQUEMÁTICO · NO DERIVADO DE NEUROIMAGENLos colores son una elección de diseño para que se entienda mejor. Las proporciones del dibujo no son a escala.
Toda la maquinaria que ves acá existe en cualquier cerebro, con TDAH o sin él. Vale la pena entenderla antes de preguntarse qué cambia: es el mapa sobre el que después vas a poder ubicar dónde actúa un fármaco.
Datos y licencias.
Redes funcionales de la corteza: Yeo BT, Krienen FM, Sepulcre J, et al. The organization of the human cerebral cortex estimated by intrinsic functional connectivity. J Neurophysiol. 2011;106(3):1125-1165 — vía CBIG, licencia MIT.
Estructuras subcorticales: atlas Harvard-Oxford, licencia CC BY-SA 4.0. Cerebelo: LooseCerebellumMask de CBIG (licencia MIT), derivada del atlas GCA de FreeSurfer.
Ambos en espacio MNI152 2 mm; superficies generadas con marching cubes y verificadas contra coordenadas anatómicas publicadas (desviación media 2,0 mm).
Renderizado con Three.js (MIT).
Sección de escala molecular (la sinapsis). Es una representación esquemática elaborada a partir de literatura científica, NO derivada de neuroimagen: ningún método de imagen cerebral alcanza la resolución de una sinapsis. Las proporciones del dibujo no son a escala. La maquinaria representada (vesículas, VMAT-2, receptores D1 y D2, DAT, MAO) corresponde a fisiología establecida y no está en discusión.
Los colores son una elección de diseño para que se entienda mejor: un cerebro real no tiene estos tonos. La forma, las proporciones y la ubicación de cada estructura sí son reales.
Contenido educativo. No sirve para diagnosticar: las diferencias cerebrales del TDAH son reales pero pequeñas y promediadas, y no permiten decir nada sobre una persona concreta.